Estaba un noventa y nueve por ciento segura de que era un sueño.
Las razones por la cuales estaba segura eran porque, en primer sitio, estaba debajo de un rayo de sol resplendente, este tipo de sol claro que nunca vemos en Forks, mi nuevo hogar lluvioso de Washington y, en segundo porque miraba a la abuela Marie, que hacía seis anos que había muerto. Y me decía: “ten cuidado le va a pasar lo mismo”. Y después mi abuela desaparecía en la oscuridad.
El día siguiente cuando volví de la escuela me encontré a mi madre estirada en la cama. Estaba enferma. El otro día cuando volví mi padre me dijo que al hospital, porque lo que tenia estaba empeorando. Podría ser que mi abuela me estuviese avisando? Mi abuela se murió de la misma enfermedad? Le pasaría lo mismo a mi madre? Le hice todas esas preguntas a mi padre, pero me contesto que no tenía ni idea. Estaba preocupada.
A la seis de la tarde mi madre por fin volvió. La operaron de la Apendicitis, una enfermedad que antes no se podía curar. Y por eso se murió mi abuela.
Las razones por la cuales estaba segura eran porque, en primer sitio, estaba debajo de un rayo de sol resplendente, este tipo de sol claro que nunca vemos en Forks, mi nuevo hogar lluvioso de Washington y, en segundo porque miraba a la abuela Marie, que hacía seis anos que había muerto. Y me decía: “ten cuidado le va a pasar lo mismo”. Y después mi abuela desaparecía en la oscuridad.
El día siguiente cuando volví de la escuela me encontré a mi madre estirada en la cama. Estaba enferma. El otro día cuando volví mi padre me dijo que al hospital, porque lo que tenia estaba empeorando. Podría ser que mi abuela me estuviese avisando? Mi abuela se murió de la misma enfermedad? Le pasaría lo mismo a mi madre? Le hice todas esas preguntas a mi padre, pero me contesto que no tenía ni idea. Estaba preocupada.
A la seis de la tarde mi madre por fin volvió. La operaron de la Apendicitis, una enfermedad que antes no se podía curar. Y por eso se murió mi abuela.


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